El 1 de diciembre de 1999, la Asamblea General de la UNESCO declaró a la ciudad de Cuenca Patrimonio Cultural de la Humanidad, en virtud de la Convención sobre el Patrimonio Mundial. Son más de dos décadas que la ciudad celebra esta distinción, que nos llena de orgullo y es un gran motivo de celebración.
Con la declaración de Patrimonio de la Humanidad, se busca preservar el conjunto arquitectónico y urbanístico de Cuenca con sus más de 5.000 bienes patrimoniales, así como su entorno paisajístico.